¿COMO MARCHA TU MENTE?. LAS MARCHAS MENTALES O MODALIDADES DE FUNCIONAMIENTO MENTAL.

 

En este artículo vamos a hablar de los modos en que funciona la mente, que llamaremos también marchas mentales, para ayudarte a entender algunos aspectos que están en la base de muchos problemas psicológicos como la depresión y la ansiedad.

Para ello nos basaremos en la descripción que hacen de los modos mentales John Teasdale, Mark Williams y Zindel Seagal en sus libros  «El camino del mindfulness «y «Terapia Cognitiva Basada en el Mindfulness para la depresión», y, también, en Garcia Campayo J y Demarzo M.  en el libro «¿Qué sabemos del mindfulness?».

¿QUE SON LAS MODALIDADES DE FUNCIONAMIENTO MENTAL?

Sabemos, entre otras cosas por las técnicas de neuroimagen, que las actividades de la mente tienen que ver con  pautas de actividad cerebral que suponen distintas interacciones entre redes de células nerviosas del cerebro.

Diferentes actividades mentales, como resolver un crucigrama, hacer una comida, conducir un coche o hablar por teléfono, conllevan pautas diferentes en la actividad de las redes neuronales y en su interconexión.

Pero observando el cerebro  durante mucho tiempo se ha visto la presencia de unas pocas pautas fundamentales  de actividad e interacción cerebral en una amplia gama de actividades mentales distintas. Dicho de otro modo, hay un número muy reducido  de modalidades mentales fundamentales sostiene una inmensa diversidad de actividades. Estas pautas centrales son como modalidades mentales básicas.

 

¿CUALES SON LAS MODALIDADES BÁSICAS DE FUNCIONAMIENTO MENTAL?

 

Las dos modalidades principales de funcionamiento de la mente son la “Modalidad Hacer” y la “Modalidad Ser”. (Ver figura 1).

marchas mentalesModalidad Hacer.

El Modo Hacer se define como un modo de funcionamiento de la mente orientado a la consecución de una meta, o la realización de una tarea u objetivo referido al mundo externo a mi persona.

Para lograr esos objetivos, el Modo Hacer analiza cómo son las cosas y cómo queremos que sean y genera pensamientos y acciones para superar esa discrepancia y alcanzar nuestro objetivo.

El Modo Hacer funciona con el pensamiento conceptual, es la mente pensante que hace su trabajo, dedicándose  a interpretar, diferenciar, comparar, juzgar, y elaborar pautas de acción para conseguir los objetivos que se ha planteado, y para ello  se va al pasado para conectar con situaciones que puedan servirle de referencia para manejarse con el objetivo que tiene, y se va al futuro haciendo previsiones de cómo podrían ser las cosas. En esta modalidad los pensamientos son vistos como si fueran la realidad.

Este modo de procesamiento de la mente funciona muy bien como estrategia general de solución de problemas y para lograr objetivos en el mundo de las cosas, es decir, en el mundo impersonal y externo, y son muchísimas la áreas de nuestra vida en las que la Modalidad Hacer se ocupa de llevar a cabo muchas tareas y de solucionar problemas y nuestra vida se beneficia de ello.

Consideremos, por ejemplo, una tarea “sencilla” como reorganizar mi economía doméstica para llegar a fin de mes. En esta Modalidad Hacer, la mente pensante analizará los ingresos y los gastos para para ver qué discrepancia hay y elaborara una  estrategia sobre cuáles son los gastos que podría reducir o como generar más ingresos y elaborará un plan a llevar a cabo, y seguramente conectará con algunos recuerdos del pasado en los que lo ha pasado mal cuando se ha quedado sin dinero y pensará en el futuro con la intención de que no le vuelva a pasar lo mismo y como puede ser su vida si logra equilibrar sus finanzas.

Hasta aquí todo bien. No hay nada negativo en esta  Modalidad Hacer.

Modalidad Ser.

El Modo Ser no se dirige a conseguir ningún objetivo o meta, no pretende reducir la discrepancia entre el modo en que las cosas son y el modo en que creemos que deberían ser.

El Modo Ser es la mente consciente que está atenta a vivir la experiencia directa del momento presente,  a vivir lo que vivimos habitualmente pero con conciencia, notando tanto nuestra experiencia interna como lo que ocurre a nuestro alrededor.

El foco cognitivo del modo ser consiste en aceptar y permitir la experiencia de los fenómenos o acontecimientos que aparecen en el presente, en nuestra vida cotidiana, sin ejercer ninguna presión para cambiarlos y sin juzgar.

En el Modo Ser los pensamientos son considerados como simples eventos o productos mentales, no son la realidad.

 

Estas dos modalidades de funcionamiento mental podemos compararlas  con las marchas de un coche. Y, así como, en un coche cada marcha tiene una función concreta, -como iniciar la marcha, aumentar la velocidad, mantenerla o ir más rápido,- de la misma marera cada modalidad mental tiene sus características y sus funciones propias.

Y, mientras utilizamos cada marcha o modalidad mental para lo que son, las cosas funcionan normalmente.

El problema surge cuando utilizamos en el coche una marcha para una función para la que no está hecha o cuando utilizamos una modalidad mental para llevar a cabo tareas que están fuera de su competencia.

Cuando esto es así, se produce un funcionamiento problemático del procesamiento mental. Las modalidades problemáticas de funcionamiento mental son fundamentalmente dos: “El piloto automático” y “La modalidad impulsada a la acción”. (Ver figura 1).

 

 

MODALIDADES PROBLEMÁTICAS DE FUNCIONAMIENTO MENTAL.

El piloto automático:

El piloto automático es la modalidad en la que la mente va de un lado a otro, se deja llevar y está inmersa en pensamientos, recuerdos, planes o sentimientos…, y dejamos de ser conscientes de lo que está ocurriendo en el momento presente. Este hábito de desconectar de la experiencia del presente y ocupar la mente en otros asuntos es lo opuesto a la atención plena.

Pongamos un ejemplo, nos levantamos por la mañana y nos preparamos a toda prisa para salir  de casa pensando en todas las tareas que nos esperan en el trabajo. Conducimos por el camino habitual sin percatarnos por donde estamos pasando, pensando en qué punto se quedó la  tarea ayer y que es lo primero que tendré que hacer al llegar a mi puesto. Posteriormente, conforme va avanzando la jornada, pensamos que cosas haremos cuando salgamos del trabajo, si hay algún recado que tengamos que hacer o si vamos a poder disfrutar  durante ese tiempo de ocio. Y ya al final del día, ya en casa, nos vienen recuerdos de lo que hicimos hoy en el trabajo y pensamos en que nos tocará hacer mañana o que temas relacionados con el trabajo nos preocupan especialmente.

Todas las personas funcionamos, en mayor o menor media, en piloto automático durante parte del día y, aunque la modalidad piloto automático puede parecer intrascendente, -simplemente que uno ha estado despistado,- puede resultar muy dañina si la persona tiene un historial de problemas emocionales, porque es fácil, en piloto automático, no darse cuenta de la presencia de fragmentos de pensamientos negativos y caer inconscientemente en la modalidad impulsada a la acción (que describimos más abajo) y en las pautas de pensamiento rumiativo que pueden llevarnos hacia la depresión o la ansiedad.

 

Modalidad impulsada a la acción:

La Modalidad impulsada a la acción es una versión de la Modalidad Hacer.

La Modalidad impulsada a la acción consiste en utilizar el mismo procesamiento del Modo Hacer aplicado a nuestro mundo personal e interno – es decir, al mundo de nuestros pensamientos y de nuestros sentimientos o la idea de la persona que queremos ser-, cuando las cosas no son como nos gustaría. En esta modalidad la mente pone en marcha “el monitor de las discrepancias” que compara el tipo de persona que somos, o  lo que sentimos, o los pensamientos que tenemos sobre nuestra realidad, con lo que querríamos  ser o sentir o pensar sobre nosotros.

Y si no encuentra una solución, como no puede renunciar a sus objetivos porque está en juego nuestra sensación de identidad, la mente le da vueltas y vueltas, generando más y más pensamientos de manera rumiativa para reducir la discrepancia mencionada, y así sigue y sigue mientras la discrepancia no esté solucionada.

Y, a su vez, al darnos más cuenta de no ser como nos gustaría nos hace sentirnos peor y nos aleja del objetivo deseado, lo que solo sirve para confirmar nuestra visión de que no somos el tipo de persona que, para ser felices, deberíamos ser, y nos conduce a la ansiedad y a la depresión.

Con un ejemplo entenderemos mejor la diferencia entre esta modalidad impulsada a la acción y la modalidad hacer.

Supongamos una tarea sencilla como ir a una entrevista de trabajo a la que nos han citado a las 10 de la mañana.

La modalidad hacer, para realizar esta tarea,  genera una serie de subobjetivos y acciones y los lleva a cabo; por ejemplo podría andar hasta la parada del autobús, luego coger el autobús hasta las inmediaciones de  donde es la entrevista y luego andar un corto recorrido hasta llegar a la cita.

Si surgen problemas como que el autobús tarda mucho en llegar, la modalidad hacer busca alternativas (como intentar coger un taxi) y, en caso de no encontrarlas, acepta la inevitable realidad de llegar tarde. Y entonces podemos pedir perdón y dar una explicación de lo ocurrido, y eso es todo, sin más preocupaciones.

La modalidad impulsada a la acción no se queda ahí sino que implica a la persona (al «yo») en el objetivo y empieza a añadir “extras” sin ser muy conscientes de ello, y entonces el objetivo pasa a ser “llegar puntual a la cita como corresponde a cualquier persona que quiera que los demás la consideren responsable”. Y si las cosas se tuercen, porque el autobús no ha llegado a tiempo, y vemos que vamos a llegar tarde, añadimos otros “extras” a la idea de llegar tarde como “Debería haberlo previsto”, ¿Qué pensará el entrevistador de mí?, ¿Cómo van a contratarme si no soy capaz de llegar puntual?.

Entonces nos preocupamos y nos angustiamos y llegamos a la entrevista alterados. Y, en consecuencia la entrevista sale mal y no nos contratan y salimos de allí pensando que somos un fracaso. Pero no es fácil de aceptar que soy un fracasado y entonces pasamos horas y horas preocupándonos y dándole vueltas a lo que eso implica y a qué será de mi vida y de mi futuro en general.

 

¿QUÉ PODEMOS HACER CUANDO FUNCIONAMOS CON LA MARCHA MENTAL EQUIVOCADA?

Como hemos comentado anteriormente, es fácil caer en estados de ansiedad y depresión cuando funcionamos con la marcha mental equivocada.

El primer paso para ayudar a las personas que tienen o han tenido ansiedad o depresión es enseñarles formas para empezar a reconocer la modalidad piloto automático y  a salir luego intencionalmente de ella.

La práctica del mindfulness posibilita el hacernos más conscientes  de estas pautas mentales y que aprendamos a prestar una atención consciente, de manera intencional, a la experiencia presente.

Las terapias basadas en mindfulness, por su parte, pretenden  enseñar a las personas una habilidad esencial que consiste cobrar conciencia de su modalidad mental (de su marcha mental) en cada momento y aprender las habilidades necesarias para “desembragar” de las modalidades  mentales problemáticas y cambiar o pasar a marchas o modalidades mentales más útiles y beneficiosas, es decir, aprender a cambiar la marcha de nuestra mente.

 

IPSIA Psicología Zaragoza. Somos especialistas en terapias basadas en mindfulness y podemos ayudarte a superar los estados de ansiedad o de depresión.