LA HIPNOSIS A ESTUDIO. ¿CÓMO SE ALCANZA UN ESTADO HIPNOTICO? ELEMENTOS NECESARIOS PARA INDUCIR UN ESTADO HIPNÓTICO O DE TRANCE

Hay mucha confusión con respecto a  qué es la hipnosis y respecto a cómo entras en un estado hipnótico y que sucede cuando estas hipnotizado. En este artículo vamos a exponer algunos comentarios para contribuir a la clarificación de estos temas.

Las inducciones hipnóticas:

Entrar en un estado hipnótico se hace por medio de inducciones hipnóticas.

Las inducciones hipnóticas son maneras de producir un cambio en el procesamiento consciente e inconsciente para, de una manera intencional, realizar una transición (o cambio) desde el estado de vigilia normal al estado hipnótico o de trance.

Estas inducciones están diseñadas para lograr que la mente conciente cambie su manera habitual de estar involucrada y para activar más participación e investigación por parte de la mente inconsciente.

Siguiendo a algunos autores que han investigado los componentes de las inducciones (Barber, J. 2000;  y Aguado, R 2002 y 2005),  podemos identificar los siguientes elementos más importantes, necesarios o suficientes, que suelen contener las inducciones para producir un estado hipnótico:

1 – Cambio en el grado de actividad: un dejar de hacer cosas para estar más atento internamente:

2 – Una sensación de relajación: un dejar salir las tensiones o un sentirse en calma.

3 – Un grado de atención restringido: un centro de atención constante en uno o varios objetivos.

4 – Una ausencia de juicio, control y censura.

5 – Una interrupción en la orientación espacio-temporal y/o en el sentido de uno mismo.

6 – La sensación de que las respuestas son automáticas ( sin deliberación y/o esfuerzo).

Vamos a detenernos en cada uno de esos elementos, aportando algunas reflexiones que nos permitan entenderlos más claramente.

 

1.- Cambio en el grado de actividad el sujeto:

El ponerse cómodo y dejar de estar involucrado en actuar en el mundo, el dejar de hacer actividades, es un primer elemento de cambio que forma parte de pasar de estar más atento externamente a retrotraer la atención a sí mismo.

Además es el comienzo de “seguir instrucciones” (ejemplo: “siéntate cómodamente y deja que tu cuerpo descanse en la silla”); el sujeto está haciendo lo que se le dice, lo cual supone ya un consentimiento, y así,  ya no se trata de si conseguiremos o no que siga las instrucciones, sino de cómo  continuar y dar acceso a consentimientos más importantes.

 

2.- La sensación de relajación o calma:

La sensación de calma y relación es un elemento característico de algunos tipos de inducciones.

Esta sensación de calma puede influenciar positivamente la capacidad para concentrarse en un asunto específico.

 

3.- Grado de concentración restringido:

Se refiere a reducir el campo de la conciencia, el campo al que se esta atendiendo y en fijar la atención en una única percepción o en unas pocas cosas, sean de orientación externa o interna.

Brandler y Grindler (1999) demostraron que la fijación en sensaciones o percepciones internas (calor, peso, calma,…) desencadenaba mejor respuestas hipnóticas que la fijación en elementos externos (ruidos, colores, cosas…).

El estar haciendo una atención concentrada en un pequeño número de cosas es muy diferente de la manera habitual en que estamos en la vida y para lo que es buena la mente consciente, que consiste en implicarse y verificar una gran variedad de cosas e ir moviéndose alrededor de ellas, analizando y reflexionando; y esa atención concentrada  supone un cambio en la forma de pensar habitual y, por tanto, un cambio en la forma como el  consciente está involucrado, porque sucede en ese momento lo que sucede a veces en la vida normal de forma natural, y es que, si estas concentrado en algo, no notas otras cosas que también están sucediendo y  también que, cuando comienzas a concentrarte hay  menos de esa reflexión acerca de lo que está sucediendo, y, en cambio, hay más vivencia y quedarse más con aquello que hay ahí en ese momento.

Esto puede producirse de una forma natural en momentos de una fascinación especial, por ejemplo si una persona está muy metida en un a película o contemplando absorto el discurrir del agua de un río. La experiencia nos captura.

Y es lo que sucede de forma natural también cuando te lo estás pasando bien, estás en el momento disfrutándolo, pero no estás reflexionando  sobre lo que acaba de suceder, porque estas muy ocupado con aquello que está sucediendo.

 

4.- Menor juicio crítico, menor necesidad de control y menor interpretación de los acontecimientos.

Y es así como ese nivel de atención restringido produce un cambio en el procesamiento consciente, – que tiene que ver con cuanto reflexionar y empaquetar o etiquetar las cosas que están sucediendo mientras suceden, que es lo que la mente consciente hace mejor, – en el sentido de que ese reflexionar, analizar, etiquetar o empaquetar se aplaca, se desactiva,  el sujeto no valida, no coteja, no analiza lo que está sucediendo con sus juicios o creencias, no busca la coherencia o el control de los asuntos, no censura, no elige; es decir, hay una menor interpretación de los acontecimientos, una menor necesidad de control y un menor juicio crítico, y cuando eso se aplaca, se tranquiliza, lo que hay es más estar en el momento, en la experiencia.

 

5.- Desorientación temporo-espacial y en el sentido de sí mismo

Así que ese cambio en el procesar puede dar la ilusión de no estar notando (o de amnesia), lo cual es verdad, no se está notando de esa forma reflexiva que suele tener el conciente, lo cual produce esa desorientación respecto al tiempo y al espacio y en el sentido de si mismo o del propio cuerpo, pero aún así sigues notando el momento a momento lo que está sucediendo.

Y, por supuesto, esta forma de notar así de momento a momento no es buena para todo en la vida, si lo fuera no necesitaríamos la mente conciente; igualmente no podríamos hacer uso del pasado  o anticipar el futuro, así que de esa forma iríamos de crisis en crisis sin ser capaces de traer aprendizajes de experiencias pasadas ni de planificar por anticipado de forma efectiva.

Eso se puede notar especialmente en los niños, que rápidamente pueden ir desde el dolor o el sufrimiento a morirse de risa, y es porque no han desarrollado la mente conciente para reflexionar a lo largo del tiempo, así que no han aprendido a como pueden mantener el dolor funcionando.  Cuando se acabó, se acabó.

Ahora la pega para ellos es que tampoco pueden mantener el placer; cuando lo bueno pasó, pasó. No pueden llevar el placer consigo de la misma manera que puede un adulto.

 

6.- La sensación de que las respuestas son automáticas

Ese aplanamiento de la reflexión, ese no estar notando de forma reflexiva hace que cuando el hipnotizador propone una acción corporal, una sensación o una falta de sensación (por ej: analgesia, o pesadez de los párpados, o levitación de la mano…) no se da una experiencia de deliberación o de esfuerzo por parte del sujeto. Éste, sencilla y automáticamente, se identifica con la acción, la sensación, la falta de sensación o lo que se le haya propuesto; a esas alturas el inconsciente, con ese procesar de estar más en la vivencia, en la experiencia del momento, está más involucrado y coge la inercia de seguir el proceso, y, a su vez, ese implicarse más en la realización de las conductas a seguir confirma y refuerza una mayor participación del inconsciente en el conjunto del procesar de la mente.

 

Conclusiones.

Como seguramente  hemos podido deducir de la exposición anterior, no hay nada mágico o exotérico en conseguir un estado hipnótico.

Los procedimientos para alcanzar un estado hipnótico, llamados inducciones hipnóticas, son inocuos o inofensivos.

Las inducciones son técnicas para cambiar el procesamiento de forma que la mente consciente está menos implicada y que haya una mayor participación de la mente inconsciente.

La utilidad y finalidad de la hipnosis, utilizada por un terapeuta calificado, es tener un mejor acceso a los contenidos inconscientes y poder realizar cambios más profundos  y con más facilidad,  al estar menos presente el juicio crítico y la necesidad de control de la mente consciente.

 

IPSIA Psicología Zaragoza. Somos especialistas en hipnosis clínica

 

BIBLIOGRAFÍA

Aguado, Roberto. (2002) “Terapia de Interacción Recíproca. Hipnosis Clínica en Psicoterapia. Madrid. Edición propia.

Aguado,  Roberto (2005). “Manual práctico de Terapia de Interacción Recíproca”. Madrid. Editorial Síntesis.

Barber, Joseph(2000). “Tratamiento del dolor mediante hipnosis y sugestión”.Bilbao. Editorial Desclée De Brouwer.

Grinder, J. Y Bandler, R.(1999). “Trance-Formate. Curso práctico de Hipnosis y Comunicación Eficaz”. Madrid. Editorial Gaia.

Paul-Cavallier, F. (1998) “Hipnosis según Erikson”. Madrid. Editorial Gaia.

Apuntes para docencia en el Master en Psicología de la Salud. Experto en Hipnosis Clínica y Relajación. Instituto Europeo de Psicoterapia de Tiempo Limitado. Madrid.

Master en Intervención Psicológica con DBM 1ª  Edición. Universidad de Valencia. (Apuntes).