La verguenza: Principales emociones negativas básicas presentes en los trastornos psicológicos. Parte IV

Es el pensar lo que otros piensan lo que nos hace enrojecer

Charles Darwin

El miedo, la rabia, la culpa y la vergüenza son las emociones básicas que suelen traer las personas que acuden a una consulta de psicología.

Los mecanismos de regulación fallidos de estas emociones creados por la persona para poder tener la sensación de control son los que provocan las patologías psicológicas.

En este artículo vamos a hablar de la vergüenza.

la verguenza

¿Qué es la vergüenza?

La vergüenza es una emoción secundaria, que sólo es propia de los seres humanos y que tiene un origen social, igual que la culpa con la que está muy relacionada.

A estas emociones se les llama secundarias para diferenciarlas de las emociones que son comunes a todos los mamíferos y que se denominan emociones primarias.

La vergüenza es una emoción que hace que sintamos una sensación de poca valía, en relación con uno mismo y con los demás.

La vergüenza tiene una función social que consiste en modificar y regular nuestro comportamiento frente a los demás e inhibir emociones o comportamientos negativos. Cumple una función que ayuda a poder interactuar con los demás y crear normas sociales para convivir.

Esta emoción consiste en una activación del sistema nervioso parasimpático que sirve para inhibir un comportamiento que se vive como erróneo.

¿Cómo aparece la vergüenza y cómo funciona?

La vergüenza, y también la culpa, aparecen como una alerta para conocer y anticipar las acciones de los cuidadores y poder modificar el comportamiento para evitar sufrir en el futuro. La culpa y la vergüenza serían como la internalización de las voces y de las miradas de los otros respetivamente.

La vergüenza es la primera emoción que aparece en el niño, se experimente pronto, antes de la aparición del lenguaje, cuando el niño siente que no es aprobado por su madre (o por sus cuidadores principales). Su origen es anterior a la culpa y se siente como una sensación más somática, es decir, se siente siempre en el cuerpo. En algunas personas esta sensación será sentida en el cuerpo como una sensación de vacío.

Los padres, al regañar a sus hijos y ponerles límites, generan una sensación de vergüenza y malestar con  el fin de educarlos, evitar conductas peligrosas o inapropiadas o que puedan perjudicar nuestras relaciones sociales.

En el apego seguro los conflictos o rupturas momentáneas del vínculo de apego se resuelven desde el cariño en poco tiempo y permiten que el niño aprenda poco a poco a regularse por sí mismo. Así,  la vergüenza, en su vertiente sana, conduce a que podamos relacionarnos en sociedad poniendo límites a nuestras necesidades frente a los demás.

En el apego evitativo o ansioso las rupturas del vínculo de apego son constantes, lo cual crea una sensación de vergüenza patológica que se basa en la creencia de “no valgo”, es decir, “soy defectuoso”.

Si esta sensación se siente con frecuencia en la infancia,  se vuelve en algo innato y constante en todas las relaciones posteriores en la adolescencia y en la edad adulta. Si el niño no encuentra reparación cuando está con miedo o en alerta por miedo a que se rompa el vínculo afectivo con sus padres empezará a internalizar la sensación de que es defectuoso o de que vale poco y esta sensación le acompañará de por vida impidiendo que se  pueda relacionar con normalidad, sintiendo vergüenza con casi todo el mundo.

A medida que se crece, la vergüenza se vuelve más automática y más inmersa en los esquemas mentales y depende menos de las circunstancias externas.

Se puede sentir vergüenza tanto en situaciones sociales  como a la hora de fallar o cometer errores en tareas que se realizan. Es la sensación de miedo a hacer el ridículo o fracasar que provoca una intensa ansiedad que invade todo el ser.

El trabajo con la vergüenza en terapia.

En  la terapia se comienza, en las primeras sesiones, a validar el “ego” del paciente confrontando las ideas o creencias de no valgo o soy defectuoso.

Posteriormente iremos trabajando el origen de la vergüenza reviviendo y cambiando las memorias emocionales de vergüenza que pudieron quedar enquistadas desde su infancia o adolescencia.

Y, una vez realizado el trabajo anterior, se desensibilizan las situaciones sociales o las situaciones en las que realiza tareas en las que suele tener ese sentimiento de vergüenza o miedo a fallar.