¿QUE NOS SUCEDE CUANDO TENEMOS UN ATAQUE DE PÁNICO? APUNTES PARA LA COMPRENSIÓN DEL ATAQUE DE PÁNICO Y DEL TRASTORNO DE PÁNICO.

En este artículo vamos a esbozar una explicación de lo que sucede cuando tenemos un ataque de pánico y como se llega a instaurar un Trastorno de Pánico, para que las personas que tienen este problema puedan adquirir una comprensión más profunda de lo que les sucede y que esto les ayude a buscar el camino para superarlo.

 

DEFINICIONES:

Ataque de Pánico: Es un episodio aislado que conlleva sensaciones corporales que son normales en situaciones de alarma,  pero que son interpretadas de manera distorsionada y catastrófica, como si supusieran un peligro inminente que proviene del interior del cuerpo, y que son vividas con un miedo intenso y con una imperiosa necesidad de huir de la situación.

Trastorno de Pánico: Consiste en ataques de pánico que se repiten, con miedo al miedo a que se repita el ataque, y con una limitación creciente de lugares y actividades de la vida en las que la persona puede desenvolverse.

 

¿CÓMO SUCEDE UN ATAQUE DE PÁNICO?

Reacción de alarma:

Todos tenemos un “centro biológico de las alarmas» ubicado en el Sistema Límbico, y más concretamente en la Amígdala, situados ambos en el cerebro medio. Esta central de las alarmas, cuando detecta que hay un peligro, se conecta activando una reacción de alarma. (Ver gráfica: Sistema Límbico-Amigdala y reacción de alarrma).

Una reacción de alarma consiste en un aumento de multitud de conexiones nerviosas del Sistema Nervioso Autónomo y en un aumento de determinadas sustancias como la adrenalina, el cortisol…, que preparan el cuerpo ante un peligro, para poder luchar, huir o defenderse, y que provocan una serie de sensaciones corporales como:

  • respiración acelerada y/o dificultad para respirar
  • aumento de la frecuencia cardíaca, palpitaciones, taquicardia.
  • tensión en los músculos.
  • opresión y/o dolores en el pecho
  • nudo en el estómago
  • aumento de la sudoración
  • garganta y/o boca seca
  • entumecimiento, hormigueo y/o sensación de adormecimiento o de estar anestesiado en brazos, piernas o manos…

Todas estas sensaciones dependen del Sistema Nervioso Autónomo, que tiene dos sistemas de conexiones el «simpático» y el «parasimpático», y, por lo tanto, son independientes de la voluntad.

Todas las personas podemos activar una reacción de alarma. Imaginemos una persona que se dirige a su casa tranquilamente y al acercarse al portal ve una ambulancia con los camilleros sacando una camilla y la policía con la sirena encendida y acordonando la zona. Esta persona tendrá una una reacción de alarma, con una sintomatología similar a la descrita anteriormente, sin que le sorprenda ni le asuste tener esa sintomatología, y sin hacer una interpretación catastrófica de su cuerpo, pues tiene una comprensión normal de lo que está ocurriendo «parece que hay una situación de peligro en su edificio y su cuerpo reacciona ante ello».

panicoAtaque de Pánico: (Ver gráfica punto 1)

Imaginemos ahora otra persona que va llegando a su casa y sin que haya ambulancias , ni policía, ni sirenas, ni nada fuera de lo normal y a la que, sin embargo, se le dispara súbitamente toda esta reacción de alarma con todas esas sensaciones corporales (Gráfica punto 1.A) como si estuviera ante un peligro inminente.Su cuerpo anuncia peligro; pero si el peligro no es externo tiene que ser interno.Y lo que le pasa, aunque no lo sabe, es que tiene un sistema de alarmas hipersensible, como esos coches cuya alarma se dispara ante el menor estímulo porque está mal calibrada.

Ante el susto que se lleva y al no comprender lo que está ocurriendo hace una interpretación catastrófica de las sensaciones corporales pensando que va a morir, a perder el control, a volverse loco o a desplomarse.(Gráfica punto 1.B), y siente una imperiosa necesidad de huir de la situación (Gráfica punto 1.C) y de acudir a un centro médico para salvarse.

Estado de alerta: (Gráfica punto 2).

A partir del primer ataque la persona genera un estado de alerta, que consiste en una permanente preocupación y observación ansiosa de las señales del cuerpo por si viene otro ataque, que a su ver incrementa las señales del cuerpo y confirma que su temor es justificado.

Hipersensibilización del sistema de alarma: (Gráfica punto 3).

El constante estado de alerta provoca que el sistema de alarma se hipersensibilice más y se quede demasiado sensiblemente calibrado, por lo que tiende a dispararse más fácilmente y más frecuentemente.

Trastorno de pánico: (Gráfica punto 4).

Los ataque de pánico se repiten y se vive con miedo al miedo constante, es decir, con miedo a tener un nuevo ataque y con una creciente limitación de lugares y actividades que puedan tener algo que ver con anteriores ataques, llegando, en casos severos, a encerrarse en casa y no salir y generando la que se conoce coma agorafobia.

IPSIA Psicología Zaragoza. Somos especialistas en en tratamiento del Trastorno de Pánico y de la Agorafobia.