Síndrome de la cabaña: El miedo a salir de casa por culpa del Covid-19

El miedo a salir de casa, a la nueva normalidad es una reacción de la pandemia que ha afectado a múltiples personas. El Covid-19, que nos traumatizó a principios de año, sigue infundiéndonos miedo y parece no darnos ningún respiro. Mientras que muchas personas han logrado gradualmente volver a una supuesta normalidad, muchas otras han luchado más de lo esperado. En algunos casos han desarrollado un verdadero síndrome llamado síndrome de la cabaña, que representa el retroceso psicológico de las experiencias de los últimos meses.

Averigüemos cómo se manifiesta, qué lo causa y cómo tratarlo.

¿Qué es el Síndrome de la cabaña?

El efecto secundario más evidente del encierro para muchos, incluso entre aquellos que nunca antes habían sufrido de trastornos psicológicos particulares, fue el llamado síndrome de la cabaña o del prisionero, es decir, el miedo a salir y dejar su casa, el lugar que durante meses nos hizo sentir seguros, a salvo de cualquier agente externo peligroso.

sindrome de la cabaña

Síntomas del síndrome del prisionero

Por varias razones, pero también por mecanismos completamente inconscientes, la ansiedad, el miedo y la frustración se han apoderado del estado mental de las personas que sufren este síndrome. Algunos de los síntomas más habituales son:

  • Trastornos del sueño
  • Depresión
  • Una marcada tendencia a la irritabilidad.

Efectos que en cierto modo pueden remontarse a los percibidos por quienes se han visto obligados a permanecer en el hospital durante mucho tiempo o por quienes, viviendo en zonas del mundo donde el frío del invierno les impide salir, se ven obligados a permanecer cerrados en el interior durante meses.

Causas del síndrome de la cabaña

Es bueno no subestimar la gravedad de este síndrome: cuanto más tiende a volverse crónico, más probable es que deje su marca. Hay muchas causas responsables del comportamiento protector como este, incluyendo:

  • El terror del mundo exterior.
  • Miedo a enfermar
  • El miedo a infectar a los seres queridos
  • La creencia de que nunca encontrarás el mundo que conocías antes.

¿Qué personas lo sufren más?

La difusión de Covid-19 fue un evento que, de manera completamente transversal, conmovió las conciencias de cada uno de nosotros, además de incitar al miedo y al terror. Ciertamente los más afectados han sido:

  • Las personas con menos capacidad de adaptación al cambio.
  • Personas propensas a la ansiedad y la hipocondría (aprehensión excesiva de su estado de salud)
  • Personas que también sufrieron anteriormente fobias sociales y otros trastornos psiquiátricos.

Pero eso no es todo: los efectos del coronavirus en la economía y las incertidumbres profesionales resultantes también han afectado a la seguridad de muchas personas que, para no volver a una realidad más difícil de afrontar, prefirieron inclinarse por una estancia segura dentro de los muros de su propio hogar.

¿Cómo superar el miedo a salir de casa por culpa del Covid?

Para enfrentarnos a lo que estamos viviendo, se necesitan dos caminos:

  1. Repensar los miedos y preocupaciones
  2. Repensar los espacios, la forma en que trabajamos y lidiamos con la vida cotidiana.

Repensar los miedos y preocupaciones

El miedo a lo largo de la historia de la humanidad ha servido para prevenir la extinción pero, como herramienta, se ha radicalizado en lo que llamamos el instinto de supervivencia.

Pero si el miedo es excesivo puede hacerte vulnerable. Las reacciones emocionales son comprensibles, pero surgen de evaluaciones que no siempre son realistas.

La razón está abrumada por una especie de mentira mental que, en lugar de hacernos conscientes del peligro real (lo cual es necesario), paraliza nuestro sentido crítico, especialmente si la amenaza, como en este caso, es invisible (y sobreexpuesta por los medios masivos de comunicación).

Para sentirnos protegidos debemos seguir haciendo cosas realistas, las que hemos aprendido en los últimos meses, como mantener una distancia segura de los demás, lavarse a menudo las manos, limitar el contacto físico incluso entre miembros de la familia, utilizar mascarillas.

Además, otra actitud proactiva es limitar la sobreexposición de los medios de comunicación, incluso eso sigue siendo un miedo invisible (es paradójico, pero saber más no es lo mismo que ser más consciente. Sólo así la fragmentación del pensamiento imperante nos permitirá evitar el atajo del miedo enfrentándolo en su lugar.

Más que preocuparnos, debemos cuidar de nosotros mismos. Para ello podemos realizar actividades como leer, hablar, cocinar, cuidar de las mascotas, seguir teniendo contacto con familiares y amigos.

Repensar los espacios, la forma de trabajar y la vida cotidiana

Para volver a nuestra recién descubierta rutina diaria, es importante tener un estilo de comportamiento apropiado como, por ejemplo, tener un tiempo programado en el día para tener  una dieta equilibrada y promover el sueño regular para mantener la mente y el cuerpo suficientemente activos.

El miedo no está en el colega o en la persona que está delante de nosotros, pero está dentro de nosotros y debemos aprender a manejarlo y no proyectarlo.

También en este caso, es importante revisar los hábitos trazando un camino realista en un hacer que ayude a contener los espacios de pensamiento poco realista.

Y, finalmente, es apropiado aprender a practicar la gratitud, que es una forma de autoayuda y que puede ponernos en contacto con momentos de alegría, vitalidad y placer. Preguntémonos qué nos hace estar agradecidos hoy. Nadie nos enseña esto, pero es un espacio propio en el que refugiarse entre momentos de tensión, un bien precioso para cultivar y preservar.

Ahora ya sabes qué es el síndrome de la cabaña, cuáles son sus síntomas y causas, y unos consejos para tratarlo. Si el miedo a salir de casa sigue estando presente en tu vida te recomendamos que acudas a un psicólogo profesional, en Ipsia Psicología Zaragoza estaremos encantados de ayudarte.