Hipnosis

El estado hipnótico es un modo especial de procesamiento de la información, o, dicho de otra manera, un modo distinto de funcionamiento de la mente caracterizado por una concentración selectiva focalizada en un asunto, con reducción de la atención periférica hacia todo lo demás, una neutralización del razonamiento cognitivo y del juicio crítico y una mayor implicación del hemisferio no dominante, que conlleva cambios significativos en la conducta, el estado de ánimo, la percepción y la memoria.

Con la hipnosis tenemos un acceso más directo a procesos inconscientes y, por lo tanto, al mundo de las emociones que quedaron grabadas en la memoria emocional, ya que en estado hipnótico se viven las experiencias del pasado, que configuraron el esquema emocional del individuo, no como un simple recuerdo, sino como una sensación de “estar allí” en el momento en el que lo estaba viviendo.

De esta manera, una vez conectados en estado hipnótico con esa “memoria de estar allí”, en la Psicoterapia podemos cambiar las emociones negativas que quedaron enquistadas y crear nuevas memorias más sanas para la persona, desde una nueva perspectiva más adaptada, o con sus recursos actuales, o  desde su posición o preparación actual.

La hipnosis es, pues, una serie de procedimientos o herramientas que sirven para conseguir un modo especial de procesamiento de la información, que nos permite tener un mejor acceso a las emociones, al activar los procesos inconscientes, consiguiendo de esta manera una mayor rapidez y eficacia en el cambio emocional.

Así que la hipnosis no es nada mágico; es, eso si, una herramienta muy potente para el cambio terapéutico. Es importante, pero es una herramienta.

Utilizando un símil, la hipnosis es como si tuvieras las llaves y herramientas adecuadas para arreglar un coche, incluido un “tester” que te permitiera conectarte con el ordenador de abordo; eso cambia el cómo podemos proceder al arreglo del coche de forma sistemática y eficaz.

Pero, aún así, el tener las herramientas necesarias no significa que puedas arreglar el coche, también tienes que utilizarlas de una manera concreta para poder arreglarlo.

De la misma manera, la hipnosis, por si misma, no es terapéutica, no arregla las cosas. Es lo que hacemos con esa herramienta lo que es terapéutico, pero la hipnosis es una gran ayuda para resolver conflictos a nivel emocional, para acceder a recursos inconscientes y para realizar cambios de una  forma más rápida y eficaz.

La hipnosis clínica resulta efectiva en:

Adicciones, Problemas de pareja, Trastornos alimentarios, Ansiedad, Estrés, Depresión, Autoestima, Inseguridad, Rabia, Culpa, Duelo, Separación o divorcio, Pánico, Agorafobia, Fobias, Obsesiones, Trastorno obsesivo-compulsivo, Tics nerviosos, Disfemia, Timidez, Falta de Habilidades sociales o de Asertividad, Víctimas de abusos sexuales, Traumas y estrés postraumático, Ludopatía, Alcoholismo, Toma de decisiones, Resolución de problemas, Autosabotaje, Tricotilomania, Control de impulsos, Control de hábitos, Manejo de la ira, Autocontrol, Asertividad y Preparación de exámenes, Insomnio, Tabaquismo, Obesidad, Enfermedades psicosomáticas como Alergias, Colon irritable, Dolor de cabeza, Dolor crónico, Fibromialgia, Asma, y Fatiga crónica.

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